Tras su apresurada salida del hospital UCLA en Los Ángeles, del que prácticamente huyó agarrada de la mano de su novio Adnan Ghalib, Britney Spears se dirigió en un coche al lujoso Beverly Hills Hotel perseguida por los paparazzis.

Entró e intentó refugiarse en el hall, como publica Femalefirst.co.uk, en el que también se encontraba la esposa de Arnold Schwarzenegger, Maria Shriver. Los servicios de seguridad alertaron a la esposa del gobernador de California de la presencia de la agobiada cantante y ésta no se lo pensó dos veces y se dirigió hacia ella para presentarse y ofrecerle su ayuda.

Inmediatamente los guardaespaldas echaron sin miramientos a todos los fotógrafos y periodistas del hall del hotel. Maria Shriver y Britney permanecieron charlando durante unos minutos observados por los atónitos huéspedes del hotel.

Un testigo comentó que la charla fue breve pero muy amable y parecía que María logró tranquilizar a Britney aunque nadie logró escuchar su conversación.

A la salida del hotel sí se pudo escuchar claramente como la sobrina del presidente John F. Kennedy comentó a sus acompañantes que “debería de haber una ley contra esos chicos” señalando a los paparazzis.
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Via Elsemanal